martes, 29 de mayo de 2018

Seré.

Yo quiero.
Yo puedo.
Yo voy a hacerlo.
Yo voy a conseguirlo.

Seamos realistas, el ayuno total, es algo muy complicado de conseguir, sobre todo, si vives con más personas, ya sean familiares, amigos o pareja, si vas a clase o al trabajo. El estar rodeados de gente, impide poder ocultarlo todo, y más algo tan básico y obvio como el comer. Y no, no siempre cuela el "ya he comido", "como más tarde" o "es que no me encuentro bien". Tampoco ayuda, el tener una vida ajetreada, en que estas en constante movimiento y actividad, mientras notas constantes mareos y malestares por la falta de azúcar, hierro o lo que sea. Tampoco ayuda, haber sufrido periodos de atracones y bulimia en los últimos meses.

Todo el conjunto de situaciones, ha disparado mis niveles de ansiedad. Y esa misma ansiedad, en muchas ocasiones, me empuja a aquello que más quiero odiar, y acabo comiendo todas esas cosas que deberían estar prohibidas en la alimentación de cualquiera, incluso en el mercado (pequeña interrupción: en serio, el mercado esta inundado de productos con contenidos en azúcar desorbitados y gran cantidad de grasas saturadas, aditivos y conservantes, algunos incluso han estado prohibidos en ciertos países por el gran riesgo que suponen para la salud).

Sobre lo que no me puedo poner excusas, es sobre comer de más cuando ya he comido la cantidad normal. Sobre lo que no me puedo poner excusas, es sobre seguir comiendo cuando me estoy notando que ya hasta el estomago me duele. Sobre lo que no me puedo poner excusas, es sobre elegir una tableta de chocolate antes que una manzana o zanahoria en el momento en el que parece que no puedo más, o que alguien me ofrece un aperitivo.

Que si, que estoy loca, que estoy mal de la cabeza, enferma. Oh sorpresa, SI LO ESTOY. a estas alturas, lo que opinen de mi, me importa más bien poco. Pero me cabrea que la gente hable de esa manera de cosas que no entiende. Sobre todo, por que es muy probable que alguien de tu propia familia, amigos, colegas del trabajo, están sufriendo una enfermedad mental, y te escuchen a ti decir gilipolleces sobre esa misma enfermedad. Acabas de ganarte un puesto en la lista de "gente en la que no puedo confiar".

No tengo mucho sentido al escribir, soy consciente. Otro de los problemas añadidos a mi cabecita, la dificultad para concentrarme y mantener la atención en algo. Pero en fin, si no hago algo que no se me da bien, no podré mejorar. Tampoco obligo a nadie a que lea esto. Ya se que no lo hace nadie. Pero a mi me sirve.

lunes, 7 de mayo de 2018

Fuera de cobertura

Que difícil es explicar, y que los demás entiendan, que son esos pequeños síntomas, que pueden ser tan fácilmente confundidos, no considerarse importantes. Incluso uno mismo, puede no darse cuenta de que, lo que le pasa en este preciso instante, "es", se trata de un indicador, de un síntoma.

Precisamente yo, ahora mismo. Supongo que tampoco escribo muy bien, que falta estructura, argumento, y conexión, no se... Simplemente, no logro concentrarme. Siento que mis ojos y mi atención van para todos los lados, y no consigo concentrarme en algo concreto. He querido leer una entrada de un blog que sigo desde hace unos pocos días, y que me ha parecido muy interesante (angusnous.blogspot.com.es), pero no logro concentrarme. Leo la misma frase una y otra vez, y me pierdo, es como si no la hubiese leído. Como un teléfono en un parking, o un túnel mientras vas en tren, con la cobertura yendo y viniendo, mientras intentas hablar con tu hermano sobre el tiempo; conversaciones cortadas, silencios, los ¿me oyes? yo si te oigo, pero creo que tu a mi ni, me escuchas, que dices.

Por eso he decidido escribir, aun que no lo pueda hacer bien en este instante, por mi constante atención yendo y viniendo, ese pequeña barrera de ansiedad tambaleándose, y una especie de frenesí colándosela por entre mis venas.

Solo quiero estar tranquila, relajada. Estoy en casa, día gris, sofá, manta y lectura. Pero parece que mi subconsciente no quiere colaborar...

A lo que iba desde el principio: la falta de atención, la incapacidad para concentrarse, la desgana de no hacer algo ya que oye desanimas o cansas a los pocos minutos, la dejadez... Pueden ser fácilmente confundidos con ser vago, con no querer trabajar, pero en ciertas ocasiones,  sin un síntoma de un bache mental o emocional.

Por mi parte, como pequeña actividad, me propongo leer ese blog del que hablaba antes. Aun que me frustre, aun que tenga que comenzar una y otra vez. Pequeños retos diarios, pequeñas victorias.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Dancing Queen is back

Y regreso.
Como siempre, regreso.

Realmente nunca abandono mis pesadillas, pero se quedan, como en segundo plano. Largas sombras acosándome, pero nunca tocándome del todo. Hasta que un día, ¡zas! se me cae el techo encima, y las sombras dejan de ser etéreas, se materializan, y me agarran. Del cuello, me oprimen, no me dejan respirar...

Mi intención aqui es desahogarme. Nada de tips, nada de consejos. Solo cosas que yo he encontrado y me han gustado, cosas que he hecho, que me han pasado, que he pensado o sentido.

Todo el rollo de príncipes y princesas, de Ana y Mia... son chorradas. No son más que palabras dulces para encubrir enfermedades. Pero que le puedo hacer, me siento más liviana mentalmente, menos enclaustrada, si lo que me pasa y hago tiene un mote cuqui, y un empapelado rosita.

Como si empezase de nuevo...
Me llamo Eva, tengo 25 años
Peso actual: 64Kg
Altura: 165cm
Meta: 46Kg
Princesa Ana