Que difícil es explicar, y que los demás entiendan, que son esos pequeños síntomas, que pueden ser tan fácilmente confundidos, no considerarse importantes. Incluso uno mismo, puede no darse cuenta de que, lo que le pasa en este preciso instante, "es", se trata de un indicador, de un síntoma.
Precisamente yo, ahora mismo. Supongo que tampoco escribo muy bien, que falta estructura, argumento, y conexión, no se... Simplemente, no logro concentrarme. Siento que mis ojos y mi atención van para todos los lados, y no consigo concentrarme en algo concreto. He querido leer una entrada de un blog que sigo desde hace unos pocos días, y que me ha parecido muy interesante (angusnous.blogspot.com.es), pero no logro concentrarme. Leo la misma frase una y otra vez, y me pierdo, es como si no la hubiese leído. Como un teléfono en un parking, o un túnel mientras vas en tren, con la cobertura yendo y viniendo, mientras intentas hablar con tu hermano sobre el tiempo; conversaciones cortadas, silencios, los ¿me oyes? yo si te oigo, pero creo que tu a mi ni, me escuchas, que dices.
Por eso he decidido escribir, aun que no lo pueda hacer bien en este instante, por mi constante atención yendo y viniendo, ese pequeña barrera de ansiedad tambaleándose, y una especie de frenesí colándosela por entre mis venas.
Solo quiero estar tranquila, relajada. Estoy en casa, día gris, sofá, manta y lectura. Pero parece que mi subconsciente no quiere colaborar...
A lo que iba desde el principio: la falta de atención, la incapacidad para concentrarse, la desgana de no hacer algo ya que oye desanimas o cansas a los pocos minutos, la dejadez... Pueden ser fácilmente confundidos con ser vago, con no querer trabajar, pero en ciertas ocasiones, sin un síntoma de un bache mental o emocional.
Por mi parte, como pequeña actividad, me propongo leer ese blog del que hablaba antes. Aun que me frustre, aun que tenga que comenzar una y otra vez. Pequeños retos diarios, pequeñas victorias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario